martes, 15 de abril de 2014

50 películas que cambiaron al Cine (10/10)


No.5 Requiem for a Dream (Requiem por un Sueño, 2000) de Daren Aronofsky.

Otro referente al cine contemporáneo que dio a conocer al nuevo cronista de los perdedores en una historia de caída sin redención que, además de secuencias inquietantes, lleva su realismo a niveles elegíacos.



No.4 Moulin Rouge! (Amor en Rojo, 2001) de Baz Luhrmann.


Intento por renovar el musical por medio del reciclaje de la música pop embetunado de una recarga visual casi churrigueresca, bajo la autoria de un director pretencioso y sobrevalorado. Sí logra una original cinta de género romántico.



No.3 Mulholland Drive (Sueños, Misterios y Secretos, 2001) de David Lynch.

Un maestro del cine que ha creado sus propios códigos de comunicación basados en temas oníricos logra su obra más elaborada al momento y más libre, casi anárquica, que requiere de la capacidad abstracta del espectador.


No.2 Irreversible (2002) de Gaspar Noe.

Se trata de un alarde narrativo (con sus consecuencias técnicas) de contar una historia al revés, además de incluir las escenas gráficas más perturbadoras y de mayor fijación mental en la cinematografía acutal. No para cualquier gusto.

No.1 Kill Bill Vol. I/II (2003/2004) de Quentin Tarantino.

Tarantino usa y recicla todo lo que puede, incluyendo su propio estilo: Animación, planos secuencia, partición de la imagen para escenas simultáneas, filtro blanco y negro, cámara lenta y hasta cultura pop. Al terminar de verla, sabes que no has visto algo común.




lunes, 14 de abril de 2014

50 películas que cambiaron al Cine (9/10)


No.10 The Pillow Book (El Libro de Cabecera, 1996) de Peter Greenaway.

Si el cine de Greenaway ya era denso temáticamente, a partir de Prospero’s Books (1991) inició una experimentación visual que incorpora texto y escenas superpuestas y simultáneas que no dejan espacio libre en el campo visual logrado en este filme. Visualmente recargada, se puede decir barroca, vuelve al cine una obra de arte visual contemporáneo, difícil de captar en su totalidad a primera vista por la amplitud de campo visual del ojo humano por lo que, seguramente, volverá a apreciarla de inmediato.



No. 9 Trainspotting (La Vida en el Abismo, 1996) de Danny Boyle.

El texto de Irvine Welsh se acomoda al estilo de Boyle resultando una cinta de ritmo acelerado con imágenes inverosímiles que, junto con Tarantino, bien podría significar la definición del cine contemporáneo. Su filosofía conectó de inmediato con muchos de los jóvenes de la época.


No.8 Festen (La Celebración, 1998) de Thomas Vinterberg.

La primera película del último movimiento fílmico del siglo XX: El Manifiesto Dogma 95, que buscaba el retorno a la naturalidad y realismo del cine pero que, por definición, terminaría consigo mismo. Lo mejor del movimiento fue la sociedad de Thomas Vinterberg y Lars Von Trier, además de su influencia mutua.




No. 7  The Matrix (1999) de Larry y Andy Wachowski.

Si se tiene una serie de cámaras alrededor de una escena, todas son sincronizadas por medio de una computadora se podía lograr una toma en pausa o movimiento vista desde los 360°. Este tipo de tomas sería la carta de presentación de esta película que, junto con la partición del tiempo, anunciaba que ya no había nada más que no se pudiera filmar.


No. 6 Memento (Amnesia, 2000) de Christopher Nolan.

Película sencilla (sólo 3 personajes) pero de historia compleja que se desenvuelve a sí misma a pesar de las constantes regresiones en la trama y que marcó la llegada de otro joven maestro en la dirección que logra su expresión autoral incluso dentro del sistema comercial de Hollywood.


viernes, 11 de abril de 2014

50 películas que cambiaron al Cine (8/10)


No.15  Last Temptation of Christ (La Última Tentación de Cristo, 1988) de Martin Scorcese.

La primera película sobre Jesucristo que provocaría toda clase de disturbios, bandalismos e indignación por su carga herética. Aún está prohibida en muchas partes del mundo. En México se permitió su estreno 20 años después. Todavía en nuestros tiempos la religión es un tema de mucho cuidado.




No.14 The Abyss (El Secreto del Abismo, 1989) de James Cameron.

Cinta que finalmente presenta una secuencia de CGI (Imagen Generada por Computadora) terminada a detalle con un efecto de agua casi sólida, el cual que sería mejorado para Terminator: Judgment Day (1991) como metal líquido. Serían los primeros pasos de lo que ahora parece indispensable en Hollywood: el CGI.


No.13 Reservoir Dogs (Perros de Reserva, 1992) de Quentin Tarantino.

Película pequeña de consolación que terminaría por entrar a los grandes festivales por la puerta grande, haciendo de su director el nuevo “enfant terrible” del cine; y muchos proclamaron el inicio del género hiperviolento (al cual se adscribieron artistas como Takeshi Kitano y repudiaron otros como Michael Haneke).


No.12 Pulp Fiction (Tiempos Violentos, 1994) de Quentin Tarantino.

Finalmente el sueño tan largamente deseado por su director se lleva a cabo. Se define el estilo “tarantinesco”, por no decir postmodernista: Narrativa fragementada, cultura pop reciclada, diálogos absurdos y violencia autoafirmantes. Aún el modelo para el cine actual. ¿Cuántas veces no lo hemos visto (y lo seguiremos viendo)?


No. 11 Toy Story (1995) de John Lasseter.

El primer largometraje de animación por computadora es además una historia ingeniosa y original. Personajes entrañables cuya hechura cuida todos los detalles del relieve en la imagen. Cinta destinada a seguir entreteniendo sin importar el paso de los años.



jueves, 10 de abril de 2014

50 películas que cambiaron al Cine (7/10)


No.20 Blade Runner (1982) de Ridley Scott.

La precursora del Cyberpunk, que no de las distopias ya existentes, pero la que cuestionaba más la modernidad, su tecnología, el nuevo paradigma de humanidad y fe en una obra que causa zozobra desde su primer fotograma hasta su último compás.


No. 19 Forbrydelsens Element (El Elemento del Crimen, 1984) de Lars Von Trier.

La carta de presentación ante los grandes festivales de quien será uno de los más importantes maestros del cine contemporáneo. Preocupado por la densidad temática y visual realiza un cine personal y postmodernista sin cortapisas.




No.18 Brazil (1985) de Terry Gilliam.

Proveniente de las filas de la troupe comediante Monty Python, Gilliam crea el concepto del “retrofuturo” en esta divertida farsa carente de lógica que se vuelve su primer estudio sobre la locura desde el interior de la mente, el cual será el tema fundamental de su filmografía. También logra el nivel de estética actual para la representación onírica en la pantalla.


No.17 Akira (1988) de Katsuhiro Otomo.

Jóvenes pandilleros se encuentran en el fuego cruzado entre terroristas y el Estado en un Tokio postnuclear, a punto de que se desate la energía total: Akira. Animación detallada de imagen inverosímil que le dio al anime la categoría de arte.


No. 16 Die Hard (Duro de Matar,1988) de John McTiernan.

Junto con Lethal Weapon (1987) de Richard Donner esta cinta se encargó de cambiar el género policíaco (que venía de tediosas investigaciones como las últimas cintas de Dirty Harry) hacia el verdadero género de acción. También creó un clásico en el imaginario machista con diálogos que aún hoy son para recordar.


miércoles, 9 de abril de 2014

50 películas que cambiaron al Cine (6/10)


No. 25 Apocalypse Now (Apocalipsis, 1979) de Francis Ford Coppola.

Esta es LA PELICULA DE GUERRA por excelencia. Inacabada ganó la Palma de Oro en Cannes y seguiría así por 22 años hasta que su director tendría su versión Redux en 2001. Le hace justicia al libro “El Corazón de las Tinieblas” y creó la medida por la cual se rigen las demás en el género bélico.



No. 24 The Warriors (Los Guerreros, 1979) de Walter Hill.

Singular historia que capta a la cultura pop al cambio de los 70’s a los 80’s. Del libro de Sol Yurick basado en la Anábasis de Jenofonte su tema es simplemente la persecución. Después vendrían Speed (1994), Lola rennt (1998) y Apocalypto (2006) con el mismo tema.



No.23 Airplane! (¿Y Dónde está el Piloto?, 1980) de David Zucker, Jim Abrahams y Jerry Zucker.

El equipo ZAZ! (por las iniciales de sus apellidos) asimila el gag de Blake Edwards, la irreverencia de Mel Brooks y el dinamismo visual/conceptual de los Monty Python en un crisol lleno de sátiras a la cultura norteamericana y universal.¡Geniales!


No. 22 Cannibal Holocaust (Holocausto Caníbal, 1980) de Ruggero Deodato.

El cine de explotación de bajo presupuesto había llegado al límite con esta docu-ficción que llevó a su director a juicio para demostrar que los crímenes en pantalla no ocurrieron en realidad. Simulación de la realidad que sería usada por The Blair Witch Project en 1999 y muchos otros a partir de entonces en el género del suspenso y el terror.


No. 21 The Shinning (El Resplandor, 1980) de Stanley Kubrick.

Desde la primera escena se pondrá en claro que el director hará de la imagen el principal motivo para ambientar esta historia de terror tan psicológico como irreal, con el resultado de una pesadilla visual indeleble. De nueva cuenta, la estética de Kubrick y su ambientación etérea no sólo será inolvidable sino el
 modelo a seguir por otros directores que vinieron después.


viernes, 4 de abril de 2014

50 películas que cambiaron al Cine (5/10)


No. 30 The Godfather I /II (El Padrino I/II, 1972/1974) de Francis Ford Coppola.


El arquetipo del cine de mafia con saga familiar. Los valores de producción y el ensamble de actores han sido uno de los mejores hasta nuestros días. También es la única secuela en ganar Oscar al igual que su primera parte. Muchos de sus diálogos se volvieron clásicas expresiones hasta nuestros días.


No. 29 Enter the Dragon (Operación Dragón, 1973) de Robert Clouse.

La primera película hollywoodense de Bruce Lee puso de moda las artes marciales en el cine y lo dio a conocer en el mundo (más que con la serie del Avispón Verde). No tiene la mística de las producciones orientales pero Lee está al máximo nivel. También sería la última a cuyo estreno asistió antes de morir.



No.28 The Exorcist (El Exorcista, 1973) de William Friedkin.

No tiene mucha vuelta de hoja: esta cinta sigue asustando sin importar el tiempo que pase. Su tema es el más escalofriante de todo el género del terror y la primera del mismo en ser nominada a mejor película del año. Con personajes de antología aún se tiende a copiarla.



No.27 Jaws (Tiburón, 1975) de Steven Spielberg.

El mejor ejemplo de la película que supera al libro. Esta cinta creó las temporadas de taquillazos (blockbusters), puso de moda al compositor John Williams e hizo de su joven director de 29 años el Rey Midas de Hollywood. Clásico por siempre.



No.26 Star Wars (La Guerra de las Galaxias, 1977) de George Lucas.

Lo que fue un proyecto de consolación de Lucas (quien quería dirigir Flash Gordon y se le negó) estableció el estándar de los efectos especiales hasta nuestros días, creó el concepto de comercialización de souvenirs alusivos y de franquicias fílmicas. Con un reciclaje cinematográfico, Lucas hizo el negocio de su vida.



jueves, 3 de abril de 2014

Palomazo Cine Piojito presenta: Noah (Noé, 2014) de Darren Aronofsky… o cuando Aronofsky se puso Tolkien con una sobredosis de Coelho.


Juzgar el Noé de Darren Aronosfky desde el punto de vista religioso está, por descontado, fuera de lugar. Pero incrustarlo en la filmografía propia del autor también ha sido forzado por el mismo Aronofsky. Así que habrá que ir con un pie en la religión y con otro en el arte, por más que el resultado sea una arena movediza.
Noé es la sexta película dirigida por Darren Aronofsky pero se emparenta con The Fountain directamente. Pertenecen a la misma rama, no sólo por su estilo simbólico sino por la ideología que la respalda. Pi, Requiem for a Dream, The Wrestler y Black Swan tienen sus propios códigos que sirven intrínsecamente a sus propias historias y en ello también se empata The Fountain, mas en este caso anécdota del Génesis parece una mera excusa para que el director nos endilgue su propia ideología en un estilo panfletario.
Los libros del Pentateuco (o la Torá, según el enfoque religioso) tienen un carácter simbólico (y con más razón el Génesis, es muy arriesgado interpretarlo literalmente) y en ello también el director lo toma así por lo cual nos ofrece su propia versión libre al respecto. Y es “Génesis” el verdadero nombre de su obra ya que, siendo la historia del arca la que se encuentra en el ecuador del texto, es el eje por el cual Aronofsky nos presenta su visión de la creación (curiosamente muy parecida a la de The Tree of Life de Terence Malick, una obvia referencia) y termina la historia con un tinte “Abrahamesco”, pasando por alto la anécdota de Babel que no parece tener lugar por acá.
Pero eso de que habían criaturas cuasi fantásticas, presumiblemente, que quedaron fuera del arca (y de paso de la historia natural) viene tomado de la secuencia final de Fantasía 2000 y la idea de los gigantes, ya de plano en el debralle, puede servir para explicar la construcción del arca (por otro lado inexplicable en la Biblia) pero su combate final con francos guiños al The Lord of the Rings de Peter Jackson es un toque totalmente desacostumbrado en el director. Fuera las túnicas y venga un ropaje más similar al medioevo llevando la historia hebrea a un ámbito más semejante al céltico. Al final, la familia de Noé parece más un extracto de La Familia Robinson Suiza que de la Biblia.
Pero lo dicho: Noé sólo se puede relacionar con The Fountain (por otro lado también mal juzgada) por la presencia en todo momento y en todo lugar de las filosofías new age en las que el hombre es uno con Dios y con el mundo, responsable socialmente y cuida la naturaleza. Pero subyace la contradicción (que es probablemente el verdadero fondo y conflicto) en una historia donde Dios parece estar ausente, Noé sólo se cuida a sí y a los suyos importándole poco la muerte de inocentes y sintiéndose menos importante que los animales, tomando por gente equivocada a quien corta una flor o mata a un animal para alimentarse. Esta película bien podría ser el promocional más costoso a la fecha del movimiento PETA.
Aquí es donde Aronofsky se ha puesto a sermonear al auditorio como nunca antes lo había hecho en su filmografía. Siguiendo la moda de tomar las historias que suelen alimentar el imaginario infantil para darles un giro adulto (como  el libro Wicked o las múltiples cintas que pasan por la Caperucita Roja y Blanca nieves hasta Peter Pan, El Mago de Oz y Alicia en el País de las Maravillas) Aronofsky toma al viejito amable de Noé (como aún le recuerdo encarnado por el director John Huston en su The Bible de 1966) para volverlo un fanático de tintes sociópatas digno de los temas que Aronofsky suele estudiar: Angustia y obsesión. Pero su discurso ha sido incrustado con calzador y, como pasa dentro de la historia, es en este rubro y por esta razón donde la película empieza a tener fisuras y hacer agua. Parece no darle mucho crédito a Dios y, si su protagonista ha sido un ermitaño toda la vida, el resultado es una locura misántropa que termina dándole más sentido al discurso del antagonista Tubal-Cain.
Las actuaciones son justas y bien interpretadas, como suele ser en sus películas. Y también como suele ser en sus películas, las interpretaciones femeninas resultan más apreciables incluso hasta para un personaje con tan poca funcionalidad en la historia como el de Naameh interpretada por Jennifer Connely que, sorprendentemente, es de las actrices que mejor se ve al lado del mazacote de Russell Crowe. Emma Watson da muestra de su avance actoral al contrario de Logan Lerman que parece un joven limitado con el mismo y único tono de actuación, tal como se le vio de Percy Jackson o en The Perks of Being a Wallflower. Hasta Anthony Hopkins cumple con una inofensiva actuación de viejito duende. Pero donde el cuadro actoral tiene que abrir valla y hacer caravana es ante la cátedra actoral dada por el inglés Ray Winstone encarnando a Tubal-Cain y dando un tono amenazador en cada escena en que aparece.
Ya estaría impaciente si el Sr. Aronofsky estuviera interesado en seguir llevando al cine la Biblia. Es indudable que, siendo uno de los principales autores cinematográficos contemporáneos, aporta una visión única sobre las historias que cuenta. Pero en este caso su Noé le salió forzada, no funciona como aventura bíblica, y tal vez sea un tanto rescatable como puesta dramática. Esperemos que sólo sea un tropiezo menor en una carrera artística interesante.

Lo mejor de todo: Ningún animal fue dañado (ni utilizado) en el rodaje de esta película.

miércoles, 2 de abril de 2014

50 películas que cambiaron al Cine (4/10)


No.35 The Wild Bunch (La Pandilla Salvaje, 1969) de Sam Pekinpah.

El canto del cisne del Western en manos de un director violento y pesimista respecto a la humanidad, cuyo tratamiento pareciera adelantarse a su tiempo. Podría ser la última metamorfosis del género de sombrero, caballo y revólver.



No. 34 El Topo (1970) de Alejandro Jodorowsky.

Una visión mística, contenedora de todos los credos, en una fábula del oeste, por un autor sui generis creador de la psicomagia reflejada en esta historia. Demostró que el mensaje importa más que la inversión para producir. No para todos los gustos.



No.33 Woodstock: 3 Days of Peace & Music (1970) de Michael Wadleigh.

Iniciaba un vuelco en el transcurso de la historia y la música era su principal reflejo. Este documental retrató ese momento y lo preservó para futuros tiempos y lugares, cuando Woodstock se volvió el centro del mundo y todos hablaban de paz por medio de la música. Hasta inspiró a una bola de juniors en México a hacer algo que se llamó Avándaro.



No.32 The Last Tango in Paris (El Último Tango en París, 1972) de Bernardo Bertolucci.

El modelo del cine erótico, estético e intelectual. Marlon Brando da una de sus mejores actuaciones y el público adoró a Romy Schneider que terminaría “loquita”. Con escenas que hicieron historia, aún permanece insuperable.



No. 31 Pink Flamingos (Flamingos Rosas, 1972) de John Waters.

El epónimo del Trash Cinema, el mal gusto llevado al extremo de arte. Basura para unos; crítica mordaz para otros. Presentó ante el mundo a su estrella: Divine. Sí, es cine de culto y por eso polariza al público. El más divertido, hasta nuestros días, es el mismo director.



martes, 1 de abril de 2014

50 películas que cambiaron al Cine (3/10)

50 películas que cambiaron al Cine.

Parte 3 de 10

No. 40   8 ½ (1963) de Federico Fellini.

Tras la obra cumbre que le significó La Dolce Vita (1960), su octavo filme, Fellini enfrentó el bloqueo creativo. Este fue el resultado: Una farsa delirante y llena de vida donde los sueños y la fantasía se mezclan con la realidad. Una obra inolvidable. A partir de aquí, todos querrían ser como Fellini.




No. 39  Il buono, il brutto, il cattivo (El Bueno, el Malo y el Feo, 1966) de Sergio Leone.

Obra maestra del Spaghetti Western. La historia de la búsqueda de un tesoro durante la guerra civil norteamericana aún tiene interpretaciones hasta bíblicas. El gran uso del Widescreen, su música y todo recurso técnico de la época la vuelven un clásico que luce mejor con el paso de los años.


No. 38  Un homme et une femme (Un hombre y una mujer, 1966) de Claude Lelouch.

La jornada sentimental de una pareja sin ñoñerías ni cursilerías. Lelouch lo logró además con un estilo visual atractivo al combinar color, blanco y negro con sepias. Gran fotografía y musicalización. La Nouvelle Vague le hizo un favor a un género tan limitante (y limitado).


No. 37   2001: An Space Odyssey (2001, Una Odisea del Espacio, 1968) de Stanley Kubrick.

Ciencia Ficción Pura, a la vanguardia de efectos especiales, visualmente arrebatadora, por un director perfeccionista. El significado de su historia, presumiblemente mística, continúa en un enigma hasta nuestros días.


No. 36   Night of the living dead (La Noche de los Muertos Vivientes, 1968) de George A. Romero.

Película de bajo presupuesto Serie B que oficializó el terror gore, creó la mitología de zombies caníbales (con toda interpretación metafórica) y por si eso no fuera suficientemente provocador, el protagonista es un negro mucho más listo que todos los blancos a su alrededor.


Kino (1993), de Felipe Cazals

  Al valorar la película Kino de Felipe Cazals después de tantos años estamos frente a un tipo de obra sui generis que pareciera ya no produ...