lunes, 31 de marzo de 2014

50 películas que cambiaron al Cine (2/10)


No. 45 Citizen Kane (El ciudadano Kane, 1941), de Orson Welles.

Al fin el estilo literario de narración con saltos en el tiempo hacia el pasado (la retrsopectiva) que avanza conforme a la narración inicial (el presente) como ocurría ya en la literatura llega al cine revolucionando su forma de contar historias (ya que fue bien aceptada por el público) con lo cual provocó una cátedra en la edición que también dio un salto al frente. Welles crea una obra maestra con todo recurso filmico del que dispone en ese momento, que de paso balconea al multimillonario William Randolph Hearst, quien boicoteó la cinta. Además, verán que el trailer ya era una pequeña pieza de colección por su forma tan "sui generis" de presentar la película.




44. Ladri di biciclette (Ladrón de Bicicletas, 1948) de Vittorio De Sica.

Una de las obras máximas del neorrealismo italiano, que se caracterizaba por el uso de actores no profesionales sino de las personas reales que intervenían en las historias de la vida que representaban. Algo que todavía ocurre en el cine  de hoy en su búsqueda de retratar la realidad. La cinta sigue teniendo la misma fuerza narrativa a pesar del paso del tiempo.


No. 43 Rashomon (1950) de Akira Kurosawa.

Una historia que cambia dependiendo del punto de vista de quien la cuenta. El modelo presenta posibilidades infinitas de narración. El maestro del cine japonés que cuatro años después filmaría la legendaria “Los Siete Samurais” tiene muchas formas de narrar y todas serían adoptadas por quienes le siguieron. El trailer está en japonés subtitulado en inglés, pero véanlo y disfruten de la poderosa construcción de la imagen del maestro Kurosawa.


No. 42 Les 400 Coups (Los 400 golpes, 1959) de Francois Truffaut.

Una de las obras emblemáticas de la corriente de la Nouvelle Vague hecha por verdaderos cinéfilos haciendo sus propias directrices de lo que querían ver. Narra la historia de Antoine Doinel, alter ego del director, siendo un niño lleno de problemas. Su historia se seguirá contando en un orden cronológico por 20 años; caso único en la historia del cine. De nueva cuenta, disfrute del trailer en su idioma original:


No. 41 Psycho (Psicosis, 1960) de Alfred Hitchcock.

El maestro del suspenso logra con un presupuesto modesto una de las obras maestras del cine. Basada en un relato de Robert Bloch, creó el subgénero del slasher (de psicópata con cuchillo). No hay quien no conozca el leit motiv musical (que todavía “freakea”). El trailer es una joya presentada por el mismo Hitchcock en su clásico estilo dándonos un tour por el set, pero sin subtítulos.




viernes, 28 de marzo de 2014

50 películas que cambiaron al Cine (1 parte de 10)

Acompáñenme en esta selección personal de las cintas que dejaron una marca indeleble en la historia del cine, para bien o para mal. Como todo listado tiene su polémica y les aseguro que habrá algunas sorpresas:


No.50 Le Voyage dans la Lune (El Viaje a la Luna, 1902) de Georges Méliès.

Cuando las personas apenas se estaban acostumbrando a las “vistas”, un director de teatro y prestidigitador se le ocurrió que al filmar a una persona, luego una explosión de humo, luego filmar el lugar vacío y finalmente cortar y pegar correctamente la escena lograría una desaparición así como el efecto contrario. Habían nacido los efectos especiales y las narraciones ficticias (incluyendo el género de la ciencia ficción).
Por cierto, Georges Méliès es el sabio que habla a los científicos.



No. 49 Броненосец Потемкин, o Bronenósets Potyomkin (El Acorazado Potemkin, 1928) de Sergéi Mijailovich Eisenstein.

Eisenstein descubrió el poder dramático de los encuadres en ángulos inclinados y lo más importante: en la edición al prolongar los momentos como en la ya clásica secuencia de la escalinata de Odesa, muchas veces repetida.




No. 48 Un chien andalou (Un perro andaluz, 1929) de Luis Buñuel.

Practicamente un manifiesto surrealista. Luis Buñuel dejó atónita a su audiencia desde el primer fotograma. Los efectos especiales servían para traer el mundo de los sueños a la realidad de la lente. La coherencia en la narración pasa a segundo término con lo que empiezan nuevas formas de cine que apelan más a la impresión emocional que causaba en el espectador con un discurso casi poético. Parece que el cine no tenía límites.



No. 47 Animal Crackers (Galletas de Animalitos, 1930) de Victor Heerman.

Llegan Groucho, Chico, Harpo y Zeppo: Los hermanos Marx en un film loco, ilógico y desternillante. Atrás quedaron Max Linder, Charlie Chaplin y Harold Lloyd. Además del gag, hay que estar listo a los diálogos. Su equivalente infantil (y practicamente sus padres) serían nada menos que los Looney Tunes.




No. 46 Hell’s Angels (Los Ángeles del Infierno, 1930) de Howard Hughes.

Un capricho de su director, un junior multimillonario con desorden de obsesión compulsiva que enloquecía por aviones y chicas con busto atractivo. Costó 4 millones de dólares: primera mega-producción y casi primer mega-churro de no ganar el doble de su inversión.





miércoles, 26 de marzo de 2014

Palomazo Cine Piojito presenta: Her (Spike Jonze,2013)… o cuando el destino nos alcance.

Sería este quizás el blog más corto que he escrito pero ¿cómo hacer un comentario sobre esta cinta sin develar partes importantes de la historia?
Si hay una película que de verdad confronta de manera tan contundente y frontal al espectador sin necesidad de violencias visuales, sólo con su discurso, definitivamente sería Her de Spike Jonze.
Hay una cascada de temas que pone en la mesa: La naturaleza de las emociones humanas, su condicionamiento, cómo se generan y cómo funcionan, qué es la soledad, la alegría o la depresión, qué son las relaciones humanas, qué onda con la inteligencia artificial, cuál es su límite, la humanización de la tecnología y la despersonalización de nuestras relaciones a través de ella, nuestra dependencia actual de las computadoras, el papel futuro de los universos y personas virtuales en nuestra vida y afectos. Acusa qué tan mal estamos preparados para sobrellevar nuestras complejas interacciones personales y cómo las paliamos con el entretenimiento de la tecnología que, como buen producto de mercado, está dispuesto a “satisfacer” nuestras necesidades (mientras tengamos dinero, dicho sea de paso). Anuncia un futuro que ya nos alcanzó: la enajenación por tecnología y prefigura la gran pandemia de nuestro tiempo y del porvenir: la depresión por soledad.
Con todo lo anterior no pareciera una cinta tan disfrutable cuando en realidad lo es
en demasía. Permítaseme ponerlo en mayúsculas: es una de las GRANDES películas que no hay que perder. Pareciera un ejercicio modesto de su talentoso creador Spike Jonze, quien ha sobrevivido de mejor manera (a diferencia de Michel Gondry) la orfandad en que les dejara su guionista Charlie Kaufman al independizarse. Tras apostar por el neurótico cuento infantil de Where the Wild Things Are, se mete a escribir el guión para luego dirigir Her y el resultado es que no sólo pasó la prueba con honores, sino que logró una historia de ciencia ficción tan profunda con un punto de vista de autor y voz propia para situarse dentro de la élite de cineastas a seguir para ver el cine que importa.
La parte actoral cae en la parte de interpretación integral de un sobresaliente Joaquin Phoenix que le da el rostro a la melancolía y en la voz de Scarlett  Johansson que logra una insuperable interpretación sólo con su voz, que ya es decir. También Amy Adams, Rooney Mara y Olivia Wilde (qué luce como un Chucky en ésta) dan el tono ideal al escenario futurista-onírico que plantea el director.
Merece todo lo bueno que se ha dicho de ELLA.

Ahora sí que cada quien sabe con qué fapearse… 

lunes, 24 de marzo de 2014

Palomazo Cine Piojito presenta: 300, Rise of an Empire (Noam Murro, 2014)…o una tragedia según se vea.


El título es sólo una referencia para que el público identifique la franquicia (sí, es lo más seguro mientras sobrevivan personajes de la primera), pero no se encontrarán Leónidas y su guardia personal más que como mero recuerdo. Tampoco la filosofía que tanto marcó la primera cinta (y tenía que ser, si los protagonistas de ésta son un pueblo de idiosincrasia distinta). Pero valoremos todo con tiempo.
300, Rise of an Empire está basado en el cómic “Xerxes“ aún inédito del mismo Frank Miller (quien supongo que tendrá oportunidad de hacer ajustes al misma tras la prueba pasada por la cinta). Pero conforme avanza la cinta, es la historia de Xerxes (que no debe ser tomada literal a fin de no perder la verosimilitud de la historia) la que queda en un breve enunciado pues rápidamente toma el protagonismo de la cinta un personaje de mayor peso y complejidad: Artemisia, interpretada por Eva Green.
Artemisia sí existió en realidad y también fue una capitana naval como narra la cinta. De hecho, fue una reina que sobrevivió a las guerras entre Persia y Grecia, pero en la historia de Frank Miller es, otra vez, un personaje digno de tragedia griega. Artemisia sufre de un pasado lleno de dolor y humillaciones (no hay que olvidar que la mujer sufría una mayor discriminación y es prácticamente borrada en su participación social durante estas épocas), lo cual se vuelve el motor para convertirse en una guerrera superior a sus contrapartes masculinas. Y como Leónidas, marcha sin alternativa hacia su fatídico destino. En el ordenamiento de la película, no sólo es por mucho, el personaje de mayor complejidad psicológica, sino que le reservan las escenas que más hacen lucir su presencia en la pantalla. Es consabida la preferencia de Frank Miller por desarrollar personajes femeninos trágicamente griegos como la Elektra de Daredevil. Por ello fue un acierto la elección de Eva Green con su actitud femme fatale-bitch que seguramente fue el gancho para atraer a mucho público masculino además de contar con un registro histriónico justo para el papel. Al igual que su personaje, Eva Green se ve perseguida por esta imagen de dominio erótico y fatalidad establecido desde la película The Dreamers (2003), pasando por la dulce Vesper Lynd de Casino Royale (2006) hasta la obsesiva Angelique de Dark Shadows (2012) cuya escena de sexo salvaje con demanda física parece repetirse. En esencia, toda la película es Eva Green.
Su contraparte Temístocles es interesante, digno portador de la idiosincrasia griega, pero falto de fuerza en comparación con Artemisia, aunque retratado como un Ulises lleno de ingenio combativo.
Pero vamos a hechura de la cinta: 300: El nacimiento de un imperio ocurre desde la Batalla de Maratón hasta la de Salamina. Cumple como su antecesora con saciar el apetito por acción, violencia y sangre (de hecho, una desventaja de ésta es su fallido efecto de sangre que brota de las heridas espesa como gelatina en contra de los “chisguetes” líquidos que salpicaban en la primera). La acción, mayor en cantidad que la primera 300, vuelve al formato en cámara lenta, aletargando y avanzando, en plano general y luego al primer plano según se desarrolla el combate. Como en el cómic, se favorece la construcción estética de la imagen y luce de sobremanera la elección de colores fríos para el ambiente naval y el uniforme griego, en contraposición con los espartanos que lucharon en tierra y su vestimenta lleva colores cálidos. Lamentablemente el paso del tiempo afectó a la continuidad que se nota más en la Reina Gorgo, la esposa de Leónidas (Lena Headey) quien ya no luce como hace 7 años.

Más compleja en cuanto a cronología narrativa, discurre en retrospectiva, perspectiva y acción simultánea con respecto a su antecesora, por lo que no necesariamente se requiere haber visto la primera cinta para disfrutar de la historia de 300, el nacimiento de un imperio. El inexperto director israelí Murro cumple como buen obrero con sus patrones y entrega una cinta de acción sin mucha precisión histórica que recaudará la inversión a sus productores y entregará violencia a sus espectadores, quizás en espera de una siguiente entrega.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Palomazo Cine Piojito presenta: El Crimen del Cácaro Gumaro (Emilio Portes, 2014)…o el despapaye nacional.

Una producción de respeto (comparada con parámetros mexicanos) donde se mete todo lo habido y por haber en el cine (prácticamente todos los representantes del cine nacional están allí, desde Jorge Rivero hasta María Rojo pasando por la infaltable Carmelita Salinas), el aval de un comediante que se cuece aparte como Andrés Bustamante, además del respaldo de una distribuidora transnacional que cumplió con su parte de promoción, resultaría en un licuado difícil de igualar (y oponer) en las taquillas nacionales. ¿Qué podría salir mal o quién podría oponerse?
Ante tantas fortalezas que componen a un producto ganador el único error podía venir desde dentro de la propia película.
El Crimen del Cácaro Gumaro te recibe con un inicio vigoroso que establece el tono de la película. Estás ante una historieta abundante en chistes visuales, reminiscentes del más clásico estilo del grupo gringo del ZAZ! y que como éste, su saturación visual resultó poco favorecedora en sus inicios televisivos y tuvieron que esperar años para que funcionara en la pantalla grande. En el caso del Cácaro Gumaro, se eleva el nivel y la saturación en la pantalla es tanta que valdría preguntarse si es necesario que pase el tiempo para que funcione más en la pantalla casera gracias al DVD.
El Crimen del Cácaro Gumaro establece una rivalidad de hermanos en un pueblito pintoresco y de allí se arranca con una serie de “sketches “ armados (al más puro estilo del Güiri Güiri acompañado de su troupe  Jis y Trino) y sátiras al cine mexicano y pedradas con sosa cáustica a la realidad circundante que nos hace reír de pena ante la falta de alternativas. Algunas son genuinamente hilarantes y otras no salen del todo bien libradas. Aquí empieza la irregularidad de la cinta.
Por la mitad, la saturación barroca empieza a cansar al espectador y ahí ya se antoja que la duración pudo ser menor. Algunas secuencias como la del protagonista lanzando rayos a su hermano con uno enormes lentes para prender maíz palomero francamente sobraban, no abonaban nada a la historia y sólo prolongaban más el momento de llegar al último acto que es el que verdaderamente revitaliza una trama que ya parecía agotada.
El desenlace, en el tono que ya había usado el director en su pasada “Pastorela” (2011) y con la experiencia de su ingeniosa “Conozcan la Cabeza de Juan Pérez” (2008), después de tanta mofa al cine mexicano se antojaba ideal para haber invitado a un luchador, como lo hiciera Andrés Bustamante en su homenaje al Santo en la Entrega del Ariel del 2008, pero parece que para estas alturas ya se había acabado el presupuesto.

De cualquier manera,  con todo y sus efectos visuales tan piñatas, El Crimen del Cácaro Gumaro polarizará las opiniones después de verla. Al final sólo me pareció que fue “demasiado” y que ello puede provocar agotamiento. Pero celebro que estas películas tomen el camino de ofrecer algo diferente en nuestro monótono cine mexicano que suele quedarse en lo mismo, en la autocompasión de siempre y  con sus falsas pretensiones, sin dar el salto que ya se merece y que sólo algunos cuantos intrépidos se atreven a dar. Además, si alguien se refiriera a ella como una porquería prefiero ver porquerías nacionales en vez de las extranjeras que tanto nos endilgan en las carteleras y nos chutamos sin decir pío. El cine mexicano está buscando los nuevos tonos en su comedia y en eso el equipo de Emilio Portes y Andrés Bustamante lograron abrir más el camino. Con ánimo esperaremos su siguiente golpe.

Kino (1993), de Felipe Cazals

  Al valorar la película Kino de Felipe Cazals después de tantos años estamos frente a un tipo de obra sui generis que pareciera ya no produ...