miércoles, 19 de marzo de 2014

Palomazo Cine Piojito presenta: El Crimen del Cácaro Gumaro (Emilio Portes, 2014)…o el despapaye nacional.

Una producción de respeto (comparada con parámetros mexicanos) donde se mete todo lo habido y por haber en el cine (prácticamente todos los representantes del cine nacional están allí, desde Jorge Rivero hasta María Rojo pasando por la infaltable Carmelita Salinas), el aval de un comediante que se cuece aparte como Andrés Bustamante, además del respaldo de una distribuidora transnacional que cumplió con su parte de promoción, resultaría en un licuado difícil de igualar (y oponer) en las taquillas nacionales. ¿Qué podría salir mal o quién podría oponerse?
Ante tantas fortalezas que componen a un producto ganador el único error podía venir desde dentro de la propia película.
El Crimen del Cácaro Gumaro te recibe con un inicio vigoroso que establece el tono de la película. Estás ante una historieta abundante en chistes visuales, reminiscentes del más clásico estilo del grupo gringo del ZAZ! y que como éste, su saturación visual resultó poco favorecedora en sus inicios televisivos y tuvieron que esperar años para que funcionara en la pantalla grande. En el caso del Cácaro Gumaro, se eleva el nivel y la saturación en la pantalla es tanta que valdría preguntarse si es necesario que pase el tiempo para que funcione más en la pantalla casera gracias al DVD.
El Crimen del Cácaro Gumaro establece una rivalidad de hermanos en un pueblito pintoresco y de allí se arranca con una serie de “sketches “ armados (al más puro estilo del Güiri Güiri acompañado de su troupe  Jis y Trino) y sátiras al cine mexicano y pedradas con sosa cáustica a la realidad circundante que nos hace reír de pena ante la falta de alternativas. Algunas son genuinamente hilarantes y otras no salen del todo bien libradas. Aquí empieza la irregularidad de la cinta.
Por la mitad, la saturación barroca empieza a cansar al espectador y ahí ya se antoja que la duración pudo ser menor. Algunas secuencias como la del protagonista lanzando rayos a su hermano con uno enormes lentes para prender maíz palomero francamente sobraban, no abonaban nada a la historia y sólo prolongaban más el momento de llegar al último acto que es el que verdaderamente revitaliza una trama que ya parecía agotada.
El desenlace, en el tono que ya había usado el director en su pasada “Pastorela” (2011) y con la experiencia de su ingeniosa “Conozcan la Cabeza de Juan Pérez” (2008), después de tanta mofa al cine mexicano se antojaba ideal para haber invitado a un luchador, como lo hiciera Andrés Bustamante en su homenaje al Santo en la Entrega del Ariel del 2008, pero parece que para estas alturas ya se había acabado el presupuesto.

De cualquier manera,  con todo y sus efectos visuales tan piñatas, El Crimen del Cácaro Gumaro polarizará las opiniones después de verla. Al final sólo me pareció que fue “demasiado” y que ello puede provocar agotamiento. Pero celebro que estas películas tomen el camino de ofrecer algo diferente en nuestro monótono cine mexicano que suele quedarse en lo mismo, en la autocompasión de siempre y  con sus falsas pretensiones, sin dar el salto que ya se merece y que sólo algunos cuantos intrépidos se atreven a dar. Además, si alguien se refiriera a ella como una porquería prefiero ver porquerías nacionales en vez de las extranjeras que tanto nos endilgan en las carteleras y nos chutamos sin decir pío. El cine mexicano está buscando los nuevos tonos en su comedia y en eso el equipo de Emilio Portes y Andrés Bustamante lograron abrir más el camino. Con ánimo esperaremos su siguiente golpe.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Kino (1993), de Felipe Cazals

  Al valorar la película Kino de Felipe Cazals después de tantos años estamos frente a un tipo de obra sui generis que pareciera ya no produ...