lunes, 24 de marzo de 2014

Palomazo Cine Piojito presenta: 300, Rise of an Empire (Noam Murro, 2014)…o una tragedia según se vea.


El título es sólo una referencia para que el público identifique la franquicia (sí, es lo más seguro mientras sobrevivan personajes de la primera), pero no se encontrarán Leónidas y su guardia personal más que como mero recuerdo. Tampoco la filosofía que tanto marcó la primera cinta (y tenía que ser, si los protagonistas de ésta son un pueblo de idiosincrasia distinta). Pero valoremos todo con tiempo.
300, Rise of an Empire está basado en el cómic “Xerxes“ aún inédito del mismo Frank Miller (quien supongo que tendrá oportunidad de hacer ajustes al misma tras la prueba pasada por la cinta). Pero conforme avanza la cinta, es la historia de Xerxes (que no debe ser tomada literal a fin de no perder la verosimilitud de la historia) la que queda en un breve enunciado pues rápidamente toma el protagonismo de la cinta un personaje de mayor peso y complejidad: Artemisia, interpretada por Eva Green.
Artemisia sí existió en realidad y también fue una capitana naval como narra la cinta. De hecho, fue una reina que sobrevivió a las guerras entre Persia y Grecia, pero en la historia de Frank Miller es, otra vez, un personaje digno de tragedia griega. Artemisia sufre de un pasado lleno de dolor y humillaciones (no hay que olvidar que la mujer sufría una mayor discriminación y es prácticamente borrada en su participación social durante estas épocas), lo cual se vuelve el motor para convertirse en una guerrera superior a sus contrapartes masculinas. Y como Leónidas, marcha sin alternativa hacia su fatídico destino. En el ordenamiento de la película, no sólo es por mucho, el personaje de mayor complejidad psicológica, sino que le reservan las escenas que más hacen lucir su presencia en la pantalla. Es consabida la preferencia de Frank Miller por desarrollar personajes femeninos trágicamente griegos como la Elektra de Daredevil. Por ello fue un acierto la elección de Eva Green con su actitud femme fatale-bitch que seguramente fue el gancho para atraer a mucho público masculino además de contar con un registro histriónico justo para el papel. Al igual que su personaje, Eva Green se ve perseguida por esta imagen de dominio erótico y fatalidad establecido desde la película The Dreamers (2003), pasando por la dulce Vesper Lynd de Casino Royale (2006) hasta la obsesiva Angelique de Dark Shadows (2012) cuya escena de sexo salvaje con demanda física parece repetirse. En esencia, toda la película es Eva Green.
Su contraparte Temístocles es interesante, digno portador de la idiosincrasia griega, pero falto de fuerza en comparación con Artemisia, aunque retratado como un Ulises lleno de ingenio combativo.
Pero vamos a hechura de la cinta: 300: El nacimiento de un imperio ocurre desde la Batalla de Maratón hasta la de Salamina. Cumple como su antecesora con saciar el apetito por acción, violencia y sangre (de hecho, una desventaja de ésta es su fallido efecto de sangre que brota de las heridas espesa como gelatina en contra de los “chisguetes” líquidos que salpicaban en la primera). La acción, mayor en cantidad que la primera 300, vuelve al formato en cámara lenta, aletargando y avanzando, en plano general y luego al primer plano según se desarrolla el combate. Como en el cómic, se favorece la construcción estética de la imagen y luce de sobremanera la elección de colores fríos para el ambiente naval y el uniforme griego, en contraposición con los espartanos que lucharon en tierra y su vestimenta lleva colores cálidos. Lamentablemente el paso del tiempo afectó a la continuidad que se nota más en la Reina Gorgo, la esposa de Leónidas (Lena Headey) quien ya no luce como hace 7 años.

Más compleja en cuanto a cronología narrativa, discurre en retrospectiva, perspectiva y acción simultánea con respecto a su antecesora, por lo que no necesariamente se requiere haber visto la primera cinta para disfrutar de la historia de 300, el nacimiento de un imperio. El inexperto director israelí Murro cumple como buen obrero con sus patrones y entrega una cinta de acción sin mucha precisión histórica que recaudará la inversión a sus productores y entregará violencia a sus espectadores, quizás en espera de una siguiente entrega.

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