miércoles, 12 de febrero de 2014

Palomazo Cine Piojito presenta: 47 Ronin (Carl Rinsch, 2013) o el arte de destruir en dos horas lo que tomó más de 300 años en prevalecer.

No hay mucho que decir: Una leyenda japonesa destruida por Hollywood. Expresado así no creo que les cause mucha gracia a los nipones. Cuando ud. termine de ver esta cinta discernirá en automático cuáles son los personajes (y sus historias) impostados en una historia tan real y tradicional que soporta por sí sola las tonterías infantiloides que pretendan enjaretarle.
Ud. puede buscar la leyenda de los 47 ronin en libros (o ya en la actualidad de plano en Wikipedia) y conocer las implicaciones de los hechos ocurridos y lo que no ocurrió en una cultura milenaria, en su idiosincrasia y hasta en su arte. También puede buscar las versiones cinematográficas precedentes (también se le refiere en la película Ronin  de John Frankenheimer de 1998), conocer sobre puestas en escena y en diversas publicaciones. El relato en sí da para mucho, ¿y esto es lo único que puede lograr el Sr. Rinsch y su compa el Sr. Reeves?  Por lo menos esperemos que esta cinta despierte la curiosidad de los occidentales para documentarse al respecto.
La cinta descansa en la verdadera actuación de Hiroyuki Sanada y sus seguidores. Pero falla en todo lo que concierne a Keanu Reeves (¿de verdad con la tontería del mestizo se interesa a los occidentales?), Ko Shibasaki y hasta una desperdiciada Rinko Kikuchi que no nos niega sus detalles de femme fatale pero está a 3 siglos de distancia de lo que lograra en Pacific Rim.
El problema es que la película no alcanza a prender: Un director inepto que no por especializarse en publicidad estaba ya listo para una cinta de 2 horas. El resultado es una película palomera que falla en es: en ser palomera. Hasta eso es un arte y si no véanse ejemplos como Pirates of the Caribbean: The Curse of the Black Pearl (2003) o hasta la ya mencionada Pacific Rim (2013). Y discúlpeme, Sr. Rinsch, pero está muy lejos de maestros del género como Spielberg, Lucas o Zemeckis, por poner algunos ejemplos (y que seguramente habrían hecho maravillas con este guión tan problemático de haberles caído en sus manos de Midas). Y qué decir de Keanu Reeves, que actúa con toda la fiaca del mundo, como que no quisiera estar allí (ya muy lejos de su primer Matrix).

Mejor dejen ésta para verla en la tele una tarde de aburrimiento.

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