lunes, 30 de diciembre de 2013

Cine Piojito Presenta: Lo que nos quedó de la 55 Muestra Internacional de Cine

Lo que nos dejó la 55 Muestra Internacional de Cine

Como ya es costumbre, cerramos el año con un pequeño buffete para gourmettes de buen cine. Aclaro que gran parte de la Muestra tiene un nivel superior a cualquier oferta de cine comercial (con excepciones), pero anoto aquí lo que a mi juicio fueron las películas sobresalientes:
Jeune et Jolie (Francois Ozon, 2013).
De nueva cuenta, el director francés nos trae una historia con personajes de profunda complejidad psicológica, obsesivos y fragmentados. Cuestionamiento a los tiempos modernos y lo que provocan en los individuos como la enajenación, a los tópicos de la doble moral social, revisión de los roles de género o, si usted lo prefiere, una mórbida historia dramática digna de una telenovela, pero ésta no dejará a nadie indiferente.
Only God forgives (Nicolas Winding Refn, 2013).
El título lo dice todo: Historia simbólica (una alegoría) sobre Dios castigando a los pecadores y cuan pequeños son éstos para Aquel. En un ambiente violento, donde la maldad es cíclica, los personajes lucharán por su supervivencia y para ello tienen que pagar la tarifa. Acechante en todo momento para el espectador, de fotografía bien construída y una banda sonora única, el director de Drive nos muestra otros registros, si acaso igual de violentos, pero inusitados. Hasta Kristin Scott Thomas muestra que todavía tiene muchos truquitos bajo la manga actoral.
Pozitia Copilului (Calin Peter Nezter, 2013).
Rumania nos vuelve a presentar un estilo de historia por que cual ya llevan apostando un tiempo. Una historia muy humana sobre un accidente de tráfico y sus afectaciones para víctimas y victimarios. Los personajes quedan expuestos y la realidad en la que pisan ya no es la que imaginaban. La resolución parece ser tan sencilla como compleja, tal cual es la condición humana.
Berberian Sound Studio (Peter Strickland, 2012).
Una película de terror sin una gota de sangre y ninguna muerte. Esta ingeniosa premisa merece una mención honorífica recordándonos que sólo se necesita la ambientación adecuada (y unas cuantas sorpresas sonoras) para perturbar al espectador. Historia sobre la integridad del artista, las condiciones de terrorismo laboral de nuestros modelos económicos y hasta un homenaje al grandioso oficio del sonidista (y de paso al género que le da los mejores retos y a la época del giallo) la cinta vale ser vista y si se lo permite, hasta disfrutada.

Vale la pena mencionar otras cintas destacadas como Paradies:Hoffnung (Ulrich Seidl, 2012) final de su trilogía del Paraíso, cierra el círculo pero si acaso es la menos controvertida. Pieta (Kim Ki-Duk, 2012) que marcó el esperado regreso de un maestro del cine con una historia original y que hace pensar sobre la violencia actual y los conceptos de venganza; sórdida pero sin el nivel estético al que nos tiene acostumbrados el director. L'ecume des jours (Michel Gondry, 2013) como otro intento fallido de llevar la literatura imaginativa a la imagen mientras que The Look of Love (Michael Winterbottom,2013) es una agradable sorpresa al revisar la era en la que vivió el magnate Paul Raymond gracias a su imperio del sexo.
México se vio bien representado por Las Horas Muertas (Aarón Fernández, 2013) y su ensamble actoral y Club Sandwich (Fernando Eimbecke, 2013), con sobresaliente actuación de María Reneé Prudencio y la presentación caguengue de Lucio Giménez Cacho y Danae Reynaud.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Otra vez el fin de año

Te pasas todo el año anhelando que llegue su fin, que hayan vacaciones para hacer todas las cosas que pospusiste, para emprender tus verdaderos proyectos (pseudo Einstein/ Da Vinci), para ver a tus amigos y para descansar. Algo parecido al paraíso.
Hasta que llega el esperado día... y nada: estas cansado, hace frío, no sales de la cama, tus amigos están de vacaciones (lo más seguro es que estén igual de apáticos que tú pero le hacen al turista) y se te van las horas en limpiar basuritas mientras la puerta de la cochera sigue caída y sin pintar o los estantes sin ser colocados en la pared porque ni siquiera tienes taladro.
Fiasco total.
A eso agrégale las reuniones familiares, que sí están muy bonitas la principio mientras no pasen los primeros 20 minutos antes de empezar a fastidiarse con los mocosos monsergas o con los primos beodos que empiezan a ponerle piquete al ponche. Bien, todo eso pasa, es una película que ya te la sabes y la vives cada año.
Lo gacho empieza cuando empiezan las doce campanadas para el cambio de año y allí es cuando. Mientras tenías 15 años toda la vida la tenías por venir, ahora a los 50 gran parte de la vida ya ha sucedido y muchas cosas ya no las puedes cambiar. Es como si todos tus errores vinieran a tu puerta, como los fantasmas de Scrooge, a recordarte que si hubieras hecho tal o cual cosa diferente estarías habitando ahora una realidad alterna. ¿Es eso vida?
A mí que no me engañen los terapeutas, el pasado está allí y lo recuerdas lo quieras o no, por mucho que te autoterapies con tu librito de Paulo Cohelo.
La pregunta es irremplazable: ¿Valió la pena o cambiarías algo?
Si dicen que lo que no tiene remedio es la muerte, también vale preguntarse si estamos dispuestos a romper nuestro mundo, el que tuvimos la fuerza de crear o al que llegamos arrastrados por debilidad o apatía, para volver a levantar el que siempre soñamos y que nos merecemos. La cuestión es el tiempo porque ése, opines o calles, no se detiene y se corre el riesgo de reiniciar el ciclo en cuanto inicie otro periodo y vuelvas a la rutina.
A ver quién tiene respuesta...

Kino (1993), de Felipe Cazals

  Al valorar la película Kino de Felipe Cazals después de tantos años estamos frente a un tipo de obra sui generis que pareciera ya no produ...